Que pasa chavales, siento haber estado tanto tiempo sin escribir, pero las tres ultimas semanas las he tenido un poco ocupadas haciendo viajes durante el fin de semana.
En este viaje alquiliamos un coche y nos decidimos a recorrer la parte suroeste del peloponeso. A simple vista el trayecto es corto, pero las carreteras lo hacen complicado y encima si a eso le juntamos el mal tiempo con lluvia, pues la cosa se complica pero bueno.
Nuestro primer destino fue Pylos, que es una ciudad costera donde lo más llamativo es su castillo. La primera vista que te encuentras según llegas es esta.
En cuanto al castillo, las murallas están muy bien conservadas, y las vistas que se obtienen des de ellas son preciosas, pues justo en frente de ellas hay unas pequeñas islas. Para poder acceder a ellas puedes coger un barco en Pylos que te lleva, pero lo dejaremos para otro día porque no había suficiente tiempo.
En cuanto al alojamiento, por la zona abundan las habitaciones para alquilar, así que la cuestión es ir probando una por una hasta obtener respuesta.
Tras dejar Pylos atrás, nuestro siguiente objetivo fue Methoni, un pequeño pueblo costero de no más de 900 habitantes, que se encuentra en la esquina más al suroeste de la península del peloponeso. Como no, por su situación estrategica tiene un castillo y una larga playa donde relajarse por unos momentos. Para no aburrir evitare poner fotos del castillo jajaja
No contentos, con el recorrido llevado a cabo durante esta mañana, nos dirimos a Koroni, que se encuentra en la otra esquina de la mini península en la que se encuentra Methoni. Este pueblo es precioso, todas las calles guardan un encanto peculiar, guardando por completo el estilo de años pasados, con casas típicas de la zona adornadas con flores en los balcones. Es ideal para perderse andando por ellas. Como no tiene un castillo (aunque no lo parezca) dentro del cual se encuentra enclavado una especie de convento de monjas (muy majas ellas) por el cual puedes recorrer sus patios
Las vistas de la playa desde lo alto merecen también una fotuca.
Tras este ajetreado día, nos dirigimos hacia Kalamata con el fin de encontrar algún sitio donde dormir. Kalamata es la ciudad más grande del sur del Peloponeso con en torno a 60000 habitantes, pero es un poco fea. Eso sí, para no perder la costumbre tiene una playita bastante elegante (que pena que estemos en pleno invierno).
Al día siguiente nos despertamos y nos dirigimos directamente hacía Mistras, que es una antigua ciudad fortificada que se encuentra a unos 8 km de la actual Esparta. Mistras como tal se distribuye a lo largo de una ladera de una montaña que corona un castillo, y desde la cual se controla un amplia llanura. Actualmente están reconstruyendo parte de los edificios más emblemáticos, pero en mi opinión sólo ves piedras y más piedras. Si subes hasta lo alto del castillo puedes disfrutar de unas preciosas vistas. A continuación unas fotos desde arriba y desde abajo
Está última visita cansa bastante sobre todo si quieres subir hasta lo alto del castillo, por lo que es recomendable calzado cómodo, porque subir escaleras hechas a base de pequeñas piedras redondas, hacen que tus pies acaben molidos.
Tras esta visita decidimos volver para casa, dado que el tiempo no acompañaba y se nos hecho el tiempo encima, por lo que nos tomamos con tranquilidad el camino de vuelta, parando en una playa perdida de la mano de dios, para dar un mini paseillo.
Bueno chavales, a ver si en breve cuento los otros viajes realizados ultimamente, saludos para todos





